EL FIN DE LA DISCUSIÓN J2EE VS .NET
En los últimos años hemos visto cómo los departamentos de T.I. han ido cambiando su orientación desde la tecnología al negocio. Si bien antes el negocio iba "a remolque" de lo que el área de T.I. podía ofrecer, es ahora cuando las empresas tienden a diferenciarse cada vez más por su valor tecnológico, y no sólo consideran que el negocio ha de tirar de la tecnología, sino que el área de Gestión de T.I. es considerada en muchos casos como una unidad de negocio más.
En este contexto han triunfado los modelos de gestión orientados a dar servicio al negocio con vocación de mejora continua, como ITIL. Si bien, hoy día, la gestión de las infraestructuras y del servicio externo no son ningún misterio para cualquier director de T.I., es un hecho que sigue habiendo poca regulación en la Gestión de las Aplicaciones.
En un entorno económico cada día más dinámico y competitivo, las empresas se ven forzadas a competir en plazos y calidad, a la hora de proponer nuevos canales de acceso a sus clientes o nuevas aplicaciones corporativas a sus empleados. Los departamentos de Informática deben responder a las necesidades del negocio implantando sistemas robustos, escalables, fiables, seguros y mantenibles, y todo ello además en tiempo récord. Con el foco puesto en el negocio, dar valor implica disponer de plataformas de arquitectura, que sirvan para ejecutar aplicaciones de forma óptima y para agilizar el desarrollo asegurando la calidad. Si la tecnología de base es Microsoft o es Java, queda definitivamente en segundo plano.
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